La circulación cardiovascular in vivo está generada por el corazón y los vasos sanguíneos.

El corazón: funciona como una toalla, la cual al contraerse (sístole) exprime el líquido que está en su interior hacia las arterias (conductos elásticos de alta presión), que permiten el transporte de sangre oxigenada hacia los tejidos, así como sangre desoxigenada a los pulmones. La fase de relajación del corazón  (diástole) también se puede ejemplificar como una toalla seca, que absorbe la sangre proveniente de las grandes venas sistémicas y pulmonares (conductos elásticos de baja presión) completándose así el ciclo cardiaco.

Los vasos sanguíneos (arterias y venas): forman el sistema vascular, pudiéndose diferenciar por sus funciones, distribución y características de sus capas; según se muestra en la siguiente tabla de  imágenes:

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Arterias: conductos que soportan altas presiones debido a que sus capas internas contienen una mayor cantidad de células musculares lisas. Las presiones que normalmente manejan son de 120 mmHg en sístole y 80 mmHg en diástole, pudiéndose observar casos in vivo que llegan a soportar presiones de hasta 320 mmHg  y 140 mmHg respectivamente sin condicionar roturas de sus paredes; sin embargo, esto es muy variable y depende de cada ser humano y sus diversas enfermedades asociadas.

Características:

–  Llevan flujo de sangre oxigenada a los tejidos

 – Alta concentración de O2 y baja de CO2 (excepto la arteria pulmonar)

 –  Salen del corazón

 –  Presión sanguínea fuerte y veloz

 –  Conductos que no poseen válvulas

 –  La red es única (sale una arteria)

Venas: conductos que soportan bajas presiones debido a que sus capas internas contienen menos cantidad de células musculares lisas. Las presiones que normalmente manejan son de 1-10 mmHg soportando muy poco los incrementos de presión, generando en algunos casos estancamiento, dilatación venosa y afección a órganos cuando estas presiones superan los 25 mmHg.

Características

–  Llevan dióxido de carbono y desechos de los organismos al corazón

–  Alta concentración de CO2 y baja de O2 (excepto las venas pulmonares)

–  Llegan al corazón

–  Presión sanguínea débil y lenta

– Conductos tubulares que contienen válvulas en su interior

–  La red es doble (regresan dos o más venas)

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Una vez que se ha mostrado de una manera simple y didáctica los principios que rigen la circulación cardiovascular in vivo, nos adentraremos en el aspecto hemodinámico (movimiento de la sangre) in vivo, cuyos fundamentos se aplican en la conservación del cuerpo postmortem.

El principio de todo aprendizaje se basa en la definición de conceptos empleados con frecuencia en cada tema, para ello definiremos los siguientes conceptos y abreviaturas:

psi  (pound per square inch): libra por pulgada cuadrada (traducido al español).

mmHg: milímetro de mercurio.

Es fundamental conocer las equivalencias de los conceptos anteriores, mostradas a continuación

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Ahora podemos explicar que 1 torr equivale a 1 mmHg y 1 psi equivale a 51.7 torr o 51.7 mmHg, por lo tanto 4 psi equivalen a 206.8 mmHg.

En la preparación postmortem, la presión de inyección de los conservadores se realiza de manera convencional por acceso vascular carotideo (gran arteria del cuello) a 4 psi o su equivalente 206 mmHg, esta presión supera la presión sistólica normal in vivo (120 mmHg). La presión diastólica es excluida debido a que el corazón ya no funciona, generando con ello una distribución a presión de los líquidos conservadores, obteniendo con ello resultados satisfactorios, sin embargo surgirán nuevas hipótesis de investigación en el perfeccionamiento de esta técnica, ya que probablemente el bombeo más fisiológico (normal) resultará en una mejor conservación de los tejidos postmortem.

Bibliografía
http://es.wikipedia.org/wiki/Torr

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