Con la llegada de las series Estadounidenses como Investigación Criminal ( C.S.I), Mentes Criminales, Bones entre otras a México, las licenciaturas en Criminología y Criminalística obtuvieron un gran apogeo. Si bien es cierto que tanto la Criminología como la Criminalística no son ciencias nuevas en México, la transmisión de dichas series, aumentó el interés de los jóvenes estudiantes por conocer y estudiar esas Licenciaturas, pero bajo un esquema “adaptado”, es decir, se trataba de implementar erróneamente los procedimientos vistos en las series televisivas, en los programas académicos.

Esto generó un conflicto de inicio, ya que los estudiantes o aspirantes confunden la Criminología con la Criminalística y su verdadera función y aplicación, pero ese no fue, o no es el problema mayor, el problema mayor radica en que los estudiantes (no todos) confunden el enfoque o el área de ejercicio de dichas Licenciaturas. Aunque el campo laboral de la Criminología y la Criminalística es bastante amplio, y va más allá de las áreas o instituciones gubernamentales o burocráticas, los estudiantes han enfrascado ambas Licenciaturas en el morbo de la muerte y los cadáveres, aunado a ello, la llegada y el avance tecnológico de las redes sociales, han aumentado la difusión y tergiversación de varios temas, entre ellos, el alcance de las Licenciaturas en Criminología y Criminalística, mezclando sus labores y funciones. Si a eso le sumamos que el gran interés de los jóvenes por dichas licenciaturas ha creado un aumento de escuelas que las imparten, tendremos como resultado una gran cantidad de egresados desempleados, ya que dichos egresados rebasan los espacios laborales. Estos egresados buscan un área laboral “relacionada” con su formación, pensando, debido al enfoque y a la información vista en redes sociales, que podrán encontrar espacio en el mundo del embalsamamiento o algo relacionado con los cadáveres. Si bien es cierto que ninguna profesión o labor es exclusiva de alguien, se debe entender que para el ejercicio laboral se necesitan tres elementos importantes, esto es formación, actitud y aptitud, por ejemplo: Puede que te guste cantar canciones en inglés, pero cantas mal. Puede que cantes bien, pero te da pena hacerlo, para ambos casos, debes dominar el idioma inglés.

Actualmente, vemos a los llamados “Influencers” de Criminalística y Criminología en redes sociales, estos son personajes que, seguro estoy, no tienen malicia en su actuar, han generado una gran audiencia debido a los temas amarillistas o llamativos (en algunos casos) que tocan, y es aquí donde nace un gran conflicto, debido a que en su intento por hablar de temas novedosos y poco conocidos, han creado controversia, e incluso difusión de información errónea para sus seguidores, quienes de manera dogmatica creen todo lo que en esas páginas se difunde. De unos años a la fecha, algunos influencers han enfocado su atención (debido a la gran atracción que esto crea) en el tema del Embalsamamiento. Para esto, las personas realmente conocedoras de este tema, sabrán que es un tema y una labor realmente delicada, importante y metódica. Para el ejercicio de esta labor se requiere no solo de una gran y extensa formación, sino también de respeto hacia el trabajo ejercido y lo que este representa, sobre todo porque el ejercicio laboral se realiza sobre una persona, amigo, hermano padre o madre de alguien.

Hago hincapié en que no es incorrecto que las personas se informen a través de redes sociales, o cursos acerca de las diversas labores o técnicas existentes en algún tema, por el contrario, sería excelente que las y los estudiantes leyeran a fondo la historia y orígenes, del embalsamamiento en este caso. Sabrán entonces que el embalsamador o embalsamadora tiene grandes responsabilidades legales, sanitarias, psicológicas y éticas, y que es una labor para la que no cualquiera tiene actitud o aptitudes.

El embalsamamiento tiene orígenes muy antiguos, y su ejercicio en México no es nuevo, incluso me atrevo a decir que México tiene excelentes representantes, precursores y exponentes sobre este tema, aunque antes de la llegada de las series televisivas antes mencionadas y antes del auge de los influencers en redes sociales, era un tema poco conocido, lleno de misticismo y hermetismo, en la actualidad, es un tema de mayor dominio y conocimiento, y sobre todo, ha atraído la atención de los egresados de las Licenciaturas en Criminología y Criminalística, que buscan un espacio laboral en esta rama.

El punto medular del presente artículo no es crear una crítica hacia los estudiantes de estas carreras por su intento de incursionar en esta área, sino más bien es un llamado a tomar esta labor con la seriedad y el respeto que merece, y ejercerla para el fin con el que se realiza, que es, además de preservar el cadáver, amenguar el dolor y sufrimiento de los deudos por la pérdida de un ser. Lastimosamente se ha tomado este arte, para ser un foco de atención hacia el grupo social cercano. A menudo circulan en perfiles de facebook, no solo de estudiantes de Criminalística y Criminología, sino también en perfiles de embalsamadores imágenes de cadáveres, violando los principios de ética y profesionalismo que no solo un embalsamador debe tener, sino cualquier persona que tenga una labor relacionada con la muerte.

La intención del presente artículo lleva el mensaje implícito de que el embalsamamiento requiere una formación extensa, no solo académica, sino personal, psicológica y moral. El arte del embalsamamiento ambiciona su profesionalización y ejercicio con ética, y por ende, las personas que lo ejercen o se encuentran estudiando deben empoderarlo y darle importancia debida ante el gremio funerario, ante los estudiantes y ante la sociedad. Debemos ser nosotros quienes marquemos pauta y diferencia entre estas Licenciaturas, y el embalsamamiento y el arte restaurativo, y no fomentar o difundir información incorrecta o inapropiada. Debemos ubicar nuestro entorno, contexto y formación, pero sobre todo generar una conciliación, una unión que fomente y sirva de base para el mejoramiento de la labor funeraria, desde la gestoría hasta los procedimientos pos mortem. Los servicios funerarios y mortuorios deben ser profesionalizados, y nosotros debemos ser participes pro activos de ello.

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