Una Nueva Tendencia Forense

Cuando una persona pierde la vida e intervienen los especialistas en ciencias forenses, lo hacen con el objetivo de poder dilucidar qué fue lo que en realidad sucedió, tales como las causas de la muerte, el tiempo de la misma, además de la investigación victimológica del occiso para recabar datos importantes que puedan guiar a nuevas líneas de investigación y sobre todo, identificar a una persona desconocida, de la cual no se posee información alguna para dar con sus familiares o datos relevantes que nos conduzcan a quién en realidad era esa persona en vida.

En las Ciencias Forenses, específicamente en el estudio del cuerpo humano, se ha tratado de buscar la forma en cómo optimizar los procesos de identificación cadavérica. Existen los llamados fenómenos cadavéricos (tempranos y tardíos: destructores o conservadores) que aportan información valiosa para poder estimar el tiempo o data de muerte, o en otras palabras el cronotanatodiagnóstico.

Por años se han seguido estos parámetros y características en el cuerpo para poder tener una perspectiva sobre la estimación de edad, en el que van a depender de las características físicas del cadáver, primordialmente en los huesos y el estado de putrefacción que se encuentre. No es un llamado de atención a que los datos sean incorrectos, obsoletos o que sólo se limiten a este panorama óseo, sino que es un llamado a la actualización, la profesionalización y en consecuencia la innovación en los procesos de identificación cadavérica y de edad en el cadáver, además de ver las ventajas de las innovaciones, en estas investigaciones puedan dejar como un sustento para facilitar el trabajo en el ámbito forense; tal y como lo es el siguiente proceso: La estimación de la edad mediante los ojos.

Sabemos perfectamente que la estimación de edad puede ser alcanzada con ayuda de la Antropología Forense, mediante suturas craneales, desgaste de dientes, mediante el desarrollo de uno de sus molares, cambios en la sínfisis púbica, por mencionar algunos. Además de los métodos morfológicos que se refirieron anteriormente, existen otros que son basados en técnicas como el análisis de la microestructura del hueso o las radiografías; por mencionar algunos se puede estimar la edad en un cuerpo/cadáver/osamenta.

Si bien, son bastantes medios en los que se puede realizar dicha acción, pero el avance en la tecnología permite llevar a cabo la estimación de la edad mediante los ojos.

“Los ojos son elementos anatómicos importantes para poder observar lo que nos rodea, en el que contiene tejidos especializados que traducen los rayos lumínicos en información que el cerebro procesa para poder discernir lo que se encuentra a nuestro alrededor”. Pero, ¿estimar la edad mediante esta entidad anatómica? ¿Cómo puede ser posible?

Suena interesante este hecho, en la actualidad no se cuenta con esa consideración para poder llevar a cabo esta técnica. Ha habido bastantes avances en las ciencias forenses en las últimas décadas, en el que los patólogos forenses se han aventurado a estimar la edad de la víctima mediante la técnica de Radio Carbón.

Anteriormente, el Radio Carbón ha sido utilizado para estimar cuán viejos son los árboles o qué tan viejos son varios objetos que han estado enterrados bajo tierra. Sin embargo, esto ha sido benéfico para poderlo aplicar en los cuerpos de las víctimas para estimar su edad.

Esto es posible debido a que en el curso de nuestras vidas, hemos estados expuestos al clima donde vivimos, en el que naturalmente existen niveles de radiación. Algunos de estos niveles de radiación han estado en el ambiente y en la atmósfera mediante las pruebas de armas nucleares, y esto ha ocasionado que las mismas corrientes de aire que existen en las diferentes capas de la atmósfera esparzan estas moléculas radiactivas por todo el mundo.

La estimación mediante carbón permite que este material pueda calcular la edad de la víctima mediante el carbono que se encuentra en la atmósfera, mismo que se asienta en los cristalinos de los ojos; Esta entidad anatómica a nivel microscópico contiene proteínas que se entrelazan para formar el lente humano. Se le asigna este nombre porque al someterlo en un microscopio electrónico aparecen como cristales, que se comportan de la misma manera como los cristales que conocemos que dejan pasar la luz a través de ellos.

Cuando nacemos, hasta los dos años, la formación del cristalino se va formando alrededor del lente del ojo, consolidando como tal la entidad anatómica, y es aquí cuando los elementos traza de carbono en el aire también se fusionan entre los cristalinos, permaneciendo ahí durante toda la vida, aunque no causen daños para la visión.

Y como se menciona anteriormente, la datación de tiempo mediante el carbón ha sido utilizado para establecer la edad de objetos encontrados debajo de la tierra, pues este proceso es también utilizado para poder determinar la edad de un individuo mediante el cálculo de los niveles de carbón fusionados con los cristalinos, que forman los lentes de los ojos.

Las pruebas nucleares han contribuido a esparcir mínimas partículas radiactivas por todo el mundo, partículas de carbón radiactivas en el que se han sido absorbidas mediante la comida que comemos o el agua que tomamos, por lo que se absorbe en nuestro sistema.(Claridge, 2017)

Obviamente los niveles de radiación son menores ahora que hace unos años, pero debido a esto, los patólogos forenses pueden estimar la edad a juzgar por el nivel de carbón radiactivo que se fusiona en los lentes (cristalinos) de los ojos del cuerpo de la víctima; mediante la estimación del nivel de radiación actual en el lugar donde se encuentre, tomando como referencia dicho nivel para poder establecer un parámetro y así poder poner en contraste el nivel de carbón radiactivo fusionado en los ojos de la víctima a establecer su edad.

Esto puede determinar la edad (incluso el año preciso), dada la cantidad de carbono radioactivo en el aire en ese momento si coincide con la cantidad de carbono contenida dentro de las cristalinas del ojo.Una opción distinta a las conocidas anteriormente. Es necesario valorar su aporte e importancia.

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