El último viaje del cuerpo humano no es precisamente algo bonito, pero al menos tiene algo de agitación. Una historia de truculentos sucesos de descomposición y desintegración.

Te has preguntado:

¿Qué les pasa a la mayoría de organismos, que son refrigerados inmediatamente después de la muerte, después embalsamados y colocados en un ataúd?

La transformación del cuerpo al morir varía según el clima y otros factores:

  • El primer signo visible de descomposición se produce después de una media hora más o menos, conforme la sangre se va acumulando en las partes del cuerpo más cercanas al suelo. Al principio tiene la apariencia de manchas rojas purpuras (Se estima alrededor de un día tiempo transcurrido), se convierte en una marca violácea casi continua, conocida como rigor mortis. El resto del cuerpo se vuelve pálido.
  • Cuando se establece el rigor mortis, que dura de dos a tres días, el cuerpo comienza a perder temperatura, los músculos se endurecen y entra en estado de relajación. En realidad es el comienzo de la putrefacción, las enzimas descomponen las proteínas que mantenían a los músculos en su estado contraído.

El embalsamamiento del cuerpo detiene el recorrido de la putrefacción, al menos temporalmente. A diferencia de los antiguos embalsamadores egipcios, que pretendían mantener el cuerpo intacto para toda la eternidad, el embalsamamiento moderno está entrenado para hacer que un cadáver se vea presentable y se mantenga de una sola pieza el tiempo suficiente para organizar un funeral.

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La velocidad de descomposición se acelera, y ahora, lo que queda de la carne, se consume rápidamente, hasta que sólo queda el esqueleto. Otro camino, opuesto al anterior, es cuando el cadáver queda en un ambiente de humedad relativa, pero estéril, que puede formarse una cubierta cerosa llamada adipocira, o cera de sepulcro, tarda alrededor de un mes en formarse y puede dejar el cadáver en lo que parece una capa de cera.

La etapa final, la ruptura del esqueleto, toma más tiempo. Para que los huesos desaparezcan, las partes minerales duras deben romperse. Esto sucede si entran en contacto con el suelo o agua ácida, y se acelera si están mecánicamente rotos por las raíces de los árboles o animales. Una vez que el material duro se ha ido, las últimas proteínas del cuerpo, incluyendo el colágeno, que una vez le dio la flexibilidad a los huesos, sucumbe a las bacterias y los hongos hasta desaparecer.

El cuerpo se va transformando dependiendo de varios factores climáticos si un cuerpo es enterrado en clima desértico produce la momificación espontánea o natural Se trata de un proceso de desecación espontánea o natural que impide la putrefacción y descomposición del cadáver.

No todos los cuerpos entran en estado de descomposición, ya en el entierro existen cuerpos que con el paso del tiempo, los órganos entran en proceso de conservación. El aislamiento del cuerpo del oxígeno es un factor importante para la conservación del cuerpo.

Esa es una de las conclusiones que sacaron unos investigadores del York Achaeological Trust de Reino Unido que encontraron un cerebro de 2.600 años de antigüedad perfectamente conservado

Las grasas y las proteínas del tejido cerebral se unieron entre sí para formar una masa que lo aislaba.

«Como no había ninguna traza de oxígeno en el cerebro y no hay movimiento, éste estaba protegido y preservado», explica el estudio de los arqueólogos.

En caso de los noruegos unos de los problemas que tuvieron es que los cuerpos tardaban en descomponerse y no tenían ya espacio suficiente en sus cementerios. Tiempo después de la segunda guerra mundial establecieron una técnica como medida higiénica de enterrar a los muertos en una funda de plástico perforando las bolsas con una tecnología especial e inyectando una sustancia para descomponer los cadáveres.

Los procesos naturales son puntos principales que lleva acabo la transformación del cuerpo Y tal como dicen, no somos nadie. Puede que no sea bonito, pero es uno de los pocos destinos definitivos de la vida: las cenizas a las cenizas, el polvo al polvo, y al final no deja mucho que desear.

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