De acuerdo con  el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México una de cada 10 personas, considera que está justificado golpear a una mujer. Esta opinión no solo es de hombres, también incluye la de mujeres madres de hombres golpeadores y  las mismas víctimas de la violencia.

Esto significa que, detener de alguna forma la violencia contra las mujeres, no es solo cuestión de legislaciones e instituciones judiciales que castiguen a los agresores. La cultura juega un papel central para reproducirla en el conglomerado de la sociedad y en la misma conciencia y las creencias de cada persona. El reto es  educar a las nuevas generaciones en una cultura de respeto a los Derechos Humanos de las mujeres, de su dignidad e igualdad en relación  a los hombres. Demostrando así, la fundada en el modelo patriarcal autoritario y violento, que bajo la apariencia de modernidad, aún sobrevive en el ámbito familiar y de las relaciones de pareja actual.

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Algunos hechos especiales de violencia contra la mujer, están arraigadas en tradiciones de grupos étnicos y religiosos muy específicas, como la mutilación o ablación genital femenina en África en dónde se estima que entre 100 y 140 millones de niñas y mujeres han padecido esta práctica violenta.

Otro caso,  se ha identificado en los países islámicos fundamentalistas, en los cuales bajo la amenaza de castigo físico y hasta la privación de la vida, se prohíbe a las niñas asistir a la escuela, el caso en el ataque contra Malala Yousafzai en octubre del 2012.

La afirmación del principio de igualdad entre mujeres y hombres, se estableció desde 1945 en la Carta de las Naciones Unidas, pero ha sido en las dos décadas recientes, la evolución de la jurisprudencia en materia de Derechos Humanos de la mujer, ha tenido grandes avances en el mundo y en nuestro caso, México. Sin embargo, las estadísticas de maltrato en todas sus formas (física, sexual, económica, y psicológica) y los niveles de gravedad, siguen incrementándose actualmente.

En 1981, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CETFDCM) declaró que la violencia contra las mujeres era una forma de discriminación particularmente atroz. La O.N.U. adoptó la Declaración  sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer en 1993, que constituye la primera herramienta del campo de los Derechos Humanos para identificar y tratar específicamente el problema de la violencia contra las mujeres. En 1994, la Organización de los Estados Americanos (OEA) realizó la Convención  Interamericana para Prevenir, Castigar y Erradicar la Violencia contra la Mujer. México, la aceptó  en 1998.

En 1999, nuestro país suscribió el Protocolo Facultativo de la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. En ese año el Fondo de Población de las Naciones Unidas, declaró que la violencia contra la mujer es “una prioridad de la salud pública” y en su resolución 54/134, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 25 de noviembre como Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

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La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), ha señalado que el maltrato de las mujeres es  una de las violencias más comunes y mortíferas en el mundo, que se agudiza por los fenómenos de migración, guerras, desastres naturales y crisis económicas. Esta violencia se ha recrudecido en niñas y en mujeres adolescentes y jóvenes, al converger con la “trata” y el narcotráfico, sobretodo en países pobres y de menor desarrollo.

Se estima que a lo largo de su vida, siete de cada diez mujeres sufrirá algún tipo de violencia física o sexual (UNIFEM, 2003). Tres mujeres mueren cada día por culpa de la violencia doméstica. Según la National Network to End Domestic Violence. Cada día, diez millones de niños en el mundo están expuestos a  violencia doméstica. (Center for Women and their Families, 2007). El costo anual en salud pública de la violencia doméstica en Estados Unidos se aproxima a los 5,8 billones de dólares. (US Centre for Disease Control and Prevention, 2003).

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En México, el INEGI realizó en 2003, 2006 y 2011 la Encuesta Nacional de la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), que permite conocer con gran detalle la situación y los factores relacionados a la violencia contra las mujeres de 15 años y más. De acuerdo a ella, el 49.5% de los actos de violencia intrafamiliar es realizado por los hombres. Las víctimas son en el 44.9% las hijas y en el 38.9% su cónyuge. Una de las formas más frecuentes de maltrato emocional son los gritos (86%) y los enojos mayores (41%). En las formas de la violencia física, fueron en el 42% los golpes con el puño, en el 40% bofetadas y en el 23% golpes con objetos (INEGI). En el 64.3% de mujeres que estuvieron unidas sufrieron agresión por su ex pareja. El 8.1% de las mujeres violentadas por su pareja, han pensado en quitarse la vida, y, de ellas 38.8% lo han intentado por lo menos en una ocasión. Prácticamente una de cada dos mujeres unidas ha sido agredida por su pareja, pero solo el 9.5% solicitaron asistencia o denunciaron los hechos ante la autoridad.

Entre los factores relacionados a menores niveles de violencia, están el de tener hijos adolescentes (que intervienen para defender a sus madres),  la mujer trabaje (lo que le da mayor independencia económica),  la mujer tenga un mayor contacto con familiares y amistades. La mayor escolaridad no parece ser un factor protector, porque la violencia se ejerce contra mujeres de todos los niveles educativos.

Respecto a los aspectos psicológicos que influyen para  que la mujer acepte seguir unida a una pareja golpeadora. Leonor Walter señala que no es sólo el miedo o la dependencia económica, la que determina esta aceptación de relación violenta;  sino sobre todo la dependencia emocional y la culpabilidad.

En cuanto al feminicidio, como forma extrema y fatal de violencia, Ana Güemes García, directora de la Oficina Regional para México del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), señaló en 2010, que de los 135 países sin guerra, México es el primero en el número de este tipo de homicidios.

Por otra parte, El Banco Mundial ha estimado que la violencia contra las mujeres de entre 15 y 44 años de edad causa más muertes y discapacidad que el cáncer, la malaria, los accidentes automovilísticos y la guerra juntos.

El informe de Feminicidio en México 1985-2009, elaborado de manera conjunta por la ONU, el Instituto Nacional de las Mujeres y el Colegio de México, señalaron que en ese período se registraron en México 34 mil 176 muertes de mujeres víctimas de su pareja o ex pareja, cifra muy elevada, considerando  por la naturaleza de ese delito el registro es muy considerable.

 Algunas de las actividades recomendadas por los organismos internacionales para la prevención y combate a la violencia contra las mujeres, son:

1. Investigación de las principales causas sociales y culturales  de la violencia.

2. Programas educativos para la prevención de la violencia dentro y fuera de las escuelas.

3. Promoción en los hombres para la prevención de la violencia de género.

4. Campañas de sensibilización en los medios de comunicación.

5. Establecimiento de leyes, políticas e instituciones responsables de la prevención y atención de la violación de los derechos humanos de las mujeres.

Finalmente, se debe considerar que la violencia ejercida contra las mujeres no solo involucra a los Derechos Humanos por violar su dignidad personal, sino que  repercute extensamente en daños a la institución familiar, a los hijos y a las comunidades en las que viven. Por lo cual, prevenir y combatir esta violencia es fundamental para proteger y beneficiar a toda la sociedad.

(Fragmento del artículo que se publica en NOVUS FUNERARIO Nº5, ya en circulación)

Fuente: 
http://www.unesco.org/new/es/womens-day
http://www.jornada.unam.mx/2012/07/04/politica/018n1pol
Panorama de violencia contra las mujeres en México ENDIREH, 2011. INEGI, 2013. México.

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