Los abuelos generan con los nietos relaciones basadas en el afecto, la complicidad, el apoyo y el intercambio, logrando una mayor confianza con los chicos con respecto a los padres, por tanto, hay mayor empatía y buena escucha. Dentro de las tareas que se asignan a los abuelos están algunas como cuidarles a la salida de su actividad escolar, cuidarlos durante los viajes de los padres, entre otros tantos roles, en apoyo a padres-hijos.

Es parte de la tarea de los abuelos la de transmitirles valores, las tradiciones familiares, las historias del clan, las experiencias vividas, todo esto que les ayuda a los chicos a construirse a sí mismos, a disfrutar y aceptar su entorno familiar, a mantener los lazos que unen a la familia.

Sin embargo, en incontables ocasiones vemos a los abuelos sufriendo porque no les dejan ver a sus nietos, una situación que por razones diversas se presenta como “castigo” por acciones en las que ni siquiera tendrían por que verse involucrados. Un divorcio conflictivo, rencillas entre los abuelos de cada una de las partes, relaciones problemáticas dentro del entorno de cada familia, etc. Incluso se dan casos de abuelos que ni siquiera conocen a sus nietos como consecuencia de haber perdido el contacto con sus propios hijos. Se debe generar la excepción, es responsabilidad de padres y abuelos  mantener a los niños en justo equilibrio emocional.

Los conflictos de familia no pueden ser factor de destierro de los abuelos de la vida de sus nietos. Ni siquiera cuando tras un divorcio se han perdido los lazos de familia primarios. Los abuelos son una figura fundamental, incluso a la hora de una custodia compartida, donde además se desempeña el papel de estabilización del menor en caso de la ruptura de sus progenitores. Vale aclarar también que cualquier situación fuera de control por intromisión indebida, debe hablarse y establecer límites y parámetros en bien de toda la familia.

Separar nietos de abuelos trae para ambos alteraciones psicosomáticas como estrés, insomnio, falta de apetito, tristeza profunda, incluso depresión; aspectos que una vez que se vuelve a la relación normal desaparecen de forma inmediata. Cualquier progenitor con la más mínima lógica puede deducir que esta situación genera heridas emocionales que no van a ayudar en el desarrollo evolutivo de sus hijos.

Una sana y continúa relación de niños y abuelos es necesaria, los padres educan y los abuelos proporcionan aquellos espacios amorosos diferentes, sin dejar de lado las normas impuestas en casa, los niños saben que son espacios diferentes en sus condiciones, permisos y límites.

Las relaciones familiares tienen que ver con padres y abuelos, son instrumento de la evolución humana, los abuelos sabemos del dolor y el sufrimiento, llevamos por la experiencia de vida una sabiduría especial que ayuda a que los niños no pierdan su presente y no descuiden su futuro.

«Los abuelos pasan palabras de sabiduría a sus nietos»

La vida buena y sana de sus hijos tiene que ver con lo que los padres generan en su entorno, los hijos aprenden desde el ejemplo que dan los mayores, no los hagamos objeto de discordia, no se requiere mentirles, pues cuando los chicos se dan cuenta de la verdad quienes quedan muy mal parados son los padres. Los niños no tienen la culpa de los problemas de los mayores, los padres nos dieron la vida y con sus recursos la educación recibida, en honor al simple hecho de estar vivos propiciemos relaciones sanas y amorosas, busquemos cerrar los ciclos que nos han dejado marcas del dolor, aprovechemos el mes de los abuelos para honrarlos, bendecirlos y desearles larga vida.

 

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